miércoles, 11 de diciembre de 2013

Cuidado a partir de las 10:00 p.m.

Cuidado a partir de las 10:00 p.m.




Él la agarraba de la mano cuando caminaban por las calles a las 8:30 de la noche. ¿Eran esposos? No, la situación de peligro constante después del primer ataque a Lima le dio al hombre una nueva forma de ver la vida y eliminar algunas tradiciones innecesarias. ¿Eran novios? No, apenas se conocían unas dos semana y luego de tanto insistirle, la chica accedió salir con él en una aventura un tanto peligrosa. ¿Eran amigos? No, que se hayan conocido hace dos semanas no era sinónimo del inicio de una amistad.

La agarraba de la mano porque era la única manera de mantenerla temperatura alta entre los cuerpos de estos dos. Las vestimentas abrigadoras no eran suficiente así que optaron por transferirse calor mutuamente.

-     Y aquí me reunía con unos patas para una partida de PES – él le dice señalando unas galerías
-     ¿PES?
-     Pro Evolution Soccer – ella no emite ningún comentario

La oscuridad, pese a las altas horas del día, no cubría toda la avenida. Este fenómeno se repitió constantemente desde “el día que el Sol se desenchufó”.

-     Mis patas y yo siempre nos mechábamos por jugar primero. La regla era los dos primeros que se sentaban frente al televisor eran los que jugaban y el resto esperaba

Ella seguía sin responder, solo caminaba y visualizaba (por el tiempo que le permitía la velocidad de su caminar) los restos de una avenidaBrasil descuidada. El frío aumentaba conforme el anochecer crecía, como si ambas materias se encontraran en una regla de tres directa: a más horas del día,mayor frío. Así mismo, el apretón de manos se incrementaba y recordándoles que no se debía a una atracción afectuosa entre ella por él sino por un tema de calefacción mutua.
La caminata se aligeraba con el dolor de manos que tenían ambos.Como si el esfuerzo físico del apretón reemplazara el dolor de piernas de tanto caminar.

-     Unas cuadras más adelante hay un complejo deportivo. Ahí hacían unos eventos de Smackdown… esas vainas
-     ¿Smackdown?
-     Sí, eso de unos patas que se golpean semidesnudos.Había un pata que tenía una máscara, se subía a la tercera soga y se tiraba como si nada
-     Ah – responde sin emoción, como si realizar todo aquello fuera tan normal como respirar

Al llegar antes de la bajada de la Costa Verde, ella se detiene y él la imita porque no tiene otra opción más que avanzar a su velocidad por el candado que formaron en sus manos. Ella observa el océano y él hace lo mismo sin entender por qué un escenario tan denso como el mar le fascina.

-     En ese complejo deportivo a veces hacían comic market – él intenta en vano cambiar su atención
-     …
-     Un tipo se disfrazó de Hulk… bueno… solo agarró un balde con pintura verde y se lo tiró en todo su cuerpo; solo tenía sus calzoncillos y nada más
-     …
-     Ah pero eso sí, había una chica que había construido como una réplica de las aves gigantes que salían en Avatar, le salió bien paja
-     …
-     ¿Te acuerdas de Avatar?, esa pela era paja, pero nunca la vi en 3D. Y eso que la vi como tres veces. El día del pre estreno, en el estreno y cuando re estrenaron una edición de no sé cuantos minutos que al final parecía la misma huevada..
-     Oye – ella lo interrumpe sin dirigirle la mirada
-     ¿Qué?
-     ¿Eso era tan importante?
-     ¿Ver Avatar?
-     Todo eso, jugar tus jueguitos, disfrazarse de superhéroes, ver tus peleas de catchascan, ir al cine… ¿eso era tan importante antes de todo esto?
-     No… también tenías que ver a Pearl Jam en vivo cuando podías… ¿has escuchado a Pearl Jam? – añade una broma a una conversación que tornaba serio
-     Para ustedes la vida era muy alegre
-     Sí… eh… tuvimos suerte… - él no sabía qué responder más que con la verdad y en tono indiferente como respuesta neutra para no empeorar la situación que estaba destinada a salir mal desde que ella accedió a salir con él

Ella lo mira a los ojos, con la misma neutralidad desde un principio. Se detiene a pensar en una respuesta porque agotó la paciencia.

-     Realmente tuvieron suerte – él no supo si ella lo decía para reafirmar lo que le respondió, si lo dijo como reclamo a su generación que disfrutó los buenos momentos o si lo dijo porque sí y nada más

Y ambos miran el océano, el su profundidad y los misterios que puede esconder… pese a que ya los develó hace muchos años.

Él revisa su reloj, había olvidado que lo tenía puesto. Con miedo revisó la hora y su temor aumentó considerablemente de manera que su piel tornó más blanca de lo que ya era (y a causa del frío).

-     Son las 9:48 – él cree que con solo decir la hora las cosas quedarían claras como el agua
-     …
-     Oye, ya falta poco para las 10
-     No vamos a alcanzar hasta La Molina
-     Pero si vamos a San Isidro quizás la hacemos.Esas cosas nunca han llegado tan lejos
-     La otra vez vieron a una de esas cosas en JavierPrado
-     No, te has hueveado
-     Igual, tenemos que salir de aquí

Él y ella sabían que no iban lograr recorrer todo el trayecto en poco 10 minutos o poco más. Encontraron un hotel en estado no tan deplorable, se escondieron en una habitación del tercer piso que tenía una vista hacia la intersección entre Sucre y la Del Ejercito.

Él ocupaba el closet vacío y sucio; ella, debajo de la cama enterrada en polvo. Los dos sabían las reglas:

-     No acercarse a 10 metros del mar
-     No rondar por las zonas más cercanas a la costa todas las noches a partir de las 10:00 p.m. hasta las 7 a.m.

Él y ella solo cerraron los ojos, algo absurdo porque con o sin sus ojos no podían observar el gran ejercito de crustáceos y moluscos mutantes que rondaban por las calles, ni mucho menos a los humanoides con caparazones de cangrejos. Aquello que si podían hacer (y tenía más sentido) era taparse las narices por el hedor a peces muertos y concentración de sustancias extrañas que existen al fondo del océano. A él le hacía recordar (en cierta medida) las veces que comía cebiche en Punta Negra con sus amigos todos los veranos; un pequeño sentido de nostalgia invadía su mente. En cambio, a ella se le enseñó que cualquier signo de mar u animales marinos era peligroso y se debía alejar lo más posible, algo imposible dada las circunstancias.

Las 10:00 p.m. es la hora que salen las criaturas más bizarras del mar… y también es la hora que no pueden escapar los muchachos de la zona.

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